El tatuaje es un arte milenario

Los orígenes remontan a unos doce mil años atrás. Aunque los primeros restos datan hacia los hombres euroasiáticos del periodo Neolítico, como los primeros "tatuadores", más de 5 mil años, a juzgar por los restos encontrados a finales del siglo XX en Siberia y el delta del Danubio.

Mi cuerpo es mi diario y mis tatuajes son mi historia.”

– Johnny Depp

     A lo largo de la historia el tatuaje también sirvió de cosmético, ya que realmente no era más que una pintura corporal indeleble que resultaba práctica. Era como llevar puesto el maquillaje. Los pueblos primitivos adornaron y adornan el cuerpo con pinturas o se embadurnan con una mezcla de grasa y tierra colorada que les protege del calor y de los insectos. También se reproducían todo eso en los tatuajes cuando las técnicas alcanzaban cierto grado de sofisticación.

  Por otra parte, tuvo que ver esta práctica con elementos sociales tan importantes como la venganza tribal: los miembros del clan se tatuaban en un ritual de hermanamiento. Todavía en lugares de Túnez se relaciona el tatuaje con un proverbio que dice: “La sangre ha corrido: la desgracia ha pasado”, estando connotada su práctica de sacrificio capaz de torcer el rumbo negativo de las cosas.

  Otros vínculos de pertenencia o adscripción son menos santos, como la práctica seguida por la mafia japonesa de tatuar a sus matones. El tatuaje oriental tiene que ver con la violencia y la guerra. El llamado «pijama corportal» en el tatuaje japonés tradicional se realizaba en honor a un ex miembro de los samurais, representado una armadura. La parte central abierta, es la línea de los chacras, por creencia no se tatúa, ya que es por donde se expulsa lo maligno.

  Entre los marineros se creía que tatuarse protegía de malos espíritus, aunque es más probable que el origen de tales tatuajes tenga que ver con la necesidad de reconocer los cadáveres tras su desaparición en el mar. También eran símbolos contando puertos y millas de viaje, entre otros significados.

  Otra curiosidad, en pleno terror estalinista, hacia los años 1935- 1950, los delincuentes soviéticos se tatuaban el rostro de Lenin o el del sangriento dictador Stalin en el corazón y partes vitales pensando que el pelotón de fusilamiento no dispararía contra tales imágenes.

   Por otra parte, tenemos simbología carcelaria, pero en la actualidad el tatuaje es como un arte en la piel, y cada día está mas aceptado en países europeos y estadounidenses, donde en Berlín, quién no lleva tatuajes es un extranjero. Es una cuestión cultural,  varían los tabúes y los prejuicios, se puede decir que cada día hay menos, y hasta tu «abuelita», quizás quiera hacerse uno como sus nietos. 

 

  A continuación podéis ver un vídeo de historias reales de personas que aman los tatuajes y van muy tatuadas, incluso su cara y los prejuicios de la sociedad.